lunes, 22 de junio de 2009

(01) INDIA, MIL Y UN PARECERES

Definir la India, puede llegar a ser un asunto peliagudo, un camino tortuoso que seguramente desembocaría en el vacío. No intentaré por tanto empeñarme en tal fin, pero si reflejar y transmitir mis experiencias en este maravilloso lugar. Quien realmente quiera conocerlo sólo le queda una opción, visitarlo.

La India es un país de contrastes, una tierra milenaria y actual, caótica y espiritual, donde multitud de culturas conviven como una sola en aparente tranquilidad, ajenas quizás a otros mundos, y luchando por su propia supervivencia. Un sitio donde la vida no tiene mucho valor, donde las exigencias cotidianas son a veces inhumanas, y donde, sin embargo, la gente parece feliz.

Es la India en general un lugar dispar.

Mi aventura, como de costurmbre, comenzó con dudas y desánimo, pero en el transcurrir de los días mi débil mente occidental se fue mezclando con la esencia embaucadora de un lugar con infinidad de aspectos y culturas diferentes. Paso a paso, a base de paciencia y tesón, conseguí perforar ese grueso muro que me separaba de sus gentes, y poder disfrutar al fin de una de las mayores experiencias de mi vida.
La primera imagen que te encuentras es impactante y sobrecogedora, infinidad de olores, ruidos y personas te amedrentan y conmueven a un mismo tiempo. Después intentas indagar en ese mundo surrealista que te rodea y poco a poco descubres su verdadera identidad.

(En este punto, me gustaría hacer una pequeña reflexión al respecto de lo que significa, a mí parecer, viajar. Me embarque en un viaje a la India, atractivo y misterioso, pero la realidad dista mucho de lo que una inquieta imaginación ha estado gestando los días, incluso meses, anteriores, rodeada de llamativos documentales o estupendas guías de viaje. Ahora es de verdad, te topas de frente con un mundo difícil de aceptar, con una concepción de la vida totalmente distinta a la tuya, y en unas condiciones que no son las de mayor comodidad. Y esto es viajar, aceptar donde te encuentras e intentar mezclarte en el ambiente, conocerlo y disfrutar de él. No sé puede mirar desde una posición de superioridad, no se debe comparar y despreciar, se debe vivir y experimentar. Digo esto, porque hay gente que parece ir a ver un una atracción de feria, personas que viajan a Roma y dicen: “pero que viejo está todo”, no sé si entiende por donde voy).

Si hubiese alguna manera de resumir la India con palabras, éstas serían dos antónimas: “CAOS Y CALMA”. Caos, pues la suciedad se amontona en los rincones y acerados formando auténticas barricadas, las basuras se apelmazan a la puerta de los majestuosos templos centenarios , testigos perennes de otros tiempos de mayor esplendor, la contaminación se aposenta sobre las grandes ciudades, convertida en una densa neblina que oscurece el horizonte, mientras una maraña de coches intenta hacerse hueco, con ruido de bocinas estridentes, entre calles imposibles. A su vez una profunda calma, subyace en aquellos que, ajenos a este desconcierto, dormitan o se relajan en los más insospechados rincones, contemplando la vida pasar, sumidos en una intensa quietud difícil de interpretar ante mis ojos confusos y mi mente agitada.