
Si, son casas sí. Pero lo más increíble es que en estas pequeñas casas se amontonan personas de una o varias familias, compartiendo entre cinco o seis individuos escasos siete metros cuadrados, lo que viene a ser la habitación de cualquiera de nosotros. Resulta difícil quejarse de falta de espacio ante tal situación. Simplemente, aventurarte a caminar por esas abarrotadas callejuelas supone una concienciación previa para no terminar agotado física y mentalmente.
Más tarde pasaron por allí los Portugueses, y después los ingleses, estos para quedarse y hacerse, como siempre, los dueños del lugar. Se mantuvieron allí durante más de 200 años, hasta que en 1947, la India consiguió su independencia y se convirtió en la mayor democracia del mundo, aunque no quizás en la democracia más demócrata. Fue, “uno de los personajes más famosos de la historia”, Mohandas Gandhi, el principal artífice de que la ansiada independencia tuviera lugar, procesando posiblemente la única guerra digna de ser alabada, la guerra pacifica y la libre manifestación de las ideas.
Sin embargo hay que señalar que en la India, y esto es algo que llama bastante la atención, se profesan multitud de religiones que conviven en armonía: hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, sijs, zoroastristas, judíos, etc.… aunque siempre hay radicales dispuestos a empañar la buena concordia.
s de 200 millones de habitantes, ante nuestros ojos podría verse casi como un almacén de personas. Si fuese un país en sí mismo, sólo China, EEUU, Indonesia y la propia India lo superarían en número de habitantes. Es además uno de los estados más pobres y menos industrializados de la India, aunque también es donde con mayor arraigo permanecen estancadas las más antiguas tradiciones y costumbres, incluido el hinduismo
(Agra. Foto Cedida por Cecilia, ya la conocereis)
(Agra. El famoso Taj Mahal, visto desde otra perspectiva.Foto cedida por Javi, ya lo conocereis también)
(Varanasi. Barcas en el rio Ganges)
(Varanasi. También hubo momentos de lujo. Foto cedida por Clara. Ya la presentaré)
(Varanasi. Rito al anochecer a la orilla del rio. Foto Clara)
(Varanasi. Simplemente otro mundo)
(Varanasi. Sin Palabras. Foto Cecilia)
Otra zona por la que anduvimos es el famoso RAJASTHÁN, que a medida que
te introduces en él se va convirtiendo paulatinamente en una zona más y más árida, hasta llegar a transformarse en el desierto de Thar, en la frontera con Pakistán. Sorprende en esta zona encontrarte con gente caminando por la carretera, bajo el acuciante sol, con un calor asfixiante y entre el polvo de la cuneta, o personas simplemente sentadas en los bordes de la carretera, en la típica posición india, esto es de cuclillas y contemplativos, en medio de ninguna parte. Mi curiosidad aquí me mataba: “¿pero qué cojones harán esos tipos ahí sentados?, ¿de qué va su vida?, ¿dónde y cómo viven?, por Dios que alguien me lo explique”. Creo que eso mismo deben de pensar ellos viendo los automóviles pasar: “¿pero dónde van estos locos, todo el rato de allá para acá?, ¿pero qué tendrán que hacer? Que desconcierto por Dios”.
Y es que aquí todo pasa muy despacio, es como la cola para renovar el carnet, el tiempo pasa lento, lento, lento. La concepción de la vida que tiene la gente es muy distinta a la nuestra, su día a día, en la mayoría de los casos, no está tan estructurado como el nuestro, y eso de trabajar, bueno, lo primero es vivir ¿no?, es difícil de explicar, hay que verlo desde su perspectiva, hay gente que jamás se ha movido de su aldea, es más, ni siquiera ha tenido nunca la necesidad de hacerlo, o de tener una gran casa, o un buen coche, para muchos la vida no es más que levantarte por la mañana, pasar el día y de vuelta a la cama. (Esto no es en absoluto una crítica, y por supuesto no todo el mundo en la India es así, como antes comentamos son muchos millones de personas). En la India todo el mundo está siempre relajado y tranquilo, no tengo ni idea, ya me gustaría saberlo, que es lo que pasa por sus cabezas, pero ante el alboroto que reina por todos sitios, la gente, en contraposición, permanece siempre serena y relajada, no se escuchan gritos ni a nadie quejándose por un atasco o ante un mostrador.
(Carretera hacia Jaipur. Hacía bastante calor)
(Jaipur. El fuerte Ambar)
(Pushkar. Subiendo al templo al amanecer)
(Pushkar. La sombra de Sevilla es alargada)
(Pushkar. Frente al templo de Brahma, mi Dios preferido. Foto Javi)
(Aldea cercana a Pushcar. Como hace siglos)
Por último, y buscando un poco de paz y sosiego, decidimos ir a las montañas, una zona llamada UTTARAKHAND, uno de los lugares más sagrados de la India a las faldas del
Himalaya, donde nacen ríos tan importantes como el Ganges y el Yamuna, ríos espirituales en los que se desarrolla gran parte de la actividad de la sociedad India, donde lavan la ropa, se bañan, y en el ritual sagrado llegan incluso a beber su agua. Mencionar de paso que el Ganges es uno de los ríos más contaminados del mundo, se me ponen los pelos de punta cuando veo a esta gente dar esos tragos tan sustanciosos de agua color marrón oxido.
(Haridwar. Nacimiento del Ganges, estatua del Siva)
(Haridwar. Ritual del río)
(Rishikesh. Un baño en la montaña)
(Rishikesh. Un paseo matutino. Foto Javi)
Sin embargo, no todo fue desconcierto e incomprensión en nuestro viaje, nos tranquilizamos al encontrar por fin a la vaca que ríe, tantos años perdida la pobre, aunque la verdad es que le faltaba un poco de pienso, mírala que maja.
(Muuuuuu!!!!)
PD: He tardado un poco en publicar el segundo POST, pero es que no tengo maldito el tiempo, y el poco que tengo lo gasto en fiestas, y es que uno no cambia nunca. Bueno, aquí está, más vale tarde que nunca, pronto vendrán más. Espero que al menos os haya entretenido. Besos

