lunes, 6 de julio de 2009

(02) INDIA, QUÉ, CUÁNDO Y DÓNDE.



La República de la India es un país del sur de Asia que se extiende por un total de 3.287.500 Km², aproximadamente unas 6´5 veces España, donde coexisten todo tipo de ecosistemas, desde el desierto del Rajasthán hasta los picos helados del Himalaya, sin olvidar los valles de ríos como el Ganges o el Yamuna con sus verdes y pobladas riberas, o los Kilómetros de mar y playas que la circundan.


Viven afincados en este territorio la nada despreciable cantidad de 1.150.000.000 de personas, algo que desde nuestras cómodas y amplias casas suena como un simple dato irrelevante, un número muy alto, tan alto que igual que cuando nos hablan de millones de euros en fichajes futbolísticos u operaciones bancarias no podemos ni siquiera evaluar o interpretar.

Bien, una vez desembarcamos en la India, en Nueva Delhi, su capital, y nos adentramos en la ciudad antigua, Old Delhi, pudimos constatar con nuestros propios ojos, que significa esa descomunal cifra que antes comentaba. Sirva quizás de ejemplo una imagen desde el cielo de un barrio de la ciudad para mejor comprensión de lo antes mencionado.

Si, son casas sí. Pero lo más increíble es que en estas pequeñas casas se amontonan personas de una o varias familias, compartiendo entre cinco o seis individuos escasos siete metros cuadrados, lo que viene a ser la habitación de cualquiera de nosotros. Resulta difícil quejarse de falta de espacio ante tal situación. Simplemente, aventurarte a caminar por esas abarrotadas callejuelas supone una concienciación previa para no terminar agotado física y mentalmente.
La India es uno de los lugares más antiguos y con una de las culturas más arcaicas del mundo, donde se asentaron tribus procedentes de Egipto y Mesopotamia creando las primeras civilizaciones, hace mas de 4000 años, ocupando los márgenes del rio Indo, zona de la que se dice proceden los arios, aquella raza superior que el tal Hitler, ese muñegote cabezón y con mala leche, proponía como la más propicia para mantener la hegemonía en el nuevo orden mundial.
Sobre el 325 a.c. el gran Alejandro Magno, se aventuró por aquellos lares inhóspitos en su afán de conquistar el mayor imperio conocido y de aunar todas las culturas recogiendo lo mejor de cada una. Fue por el nombre que le dieron los griegos a el inmenso rio que se encontraron en su avance, el “Indo” (Indo significa rio en sánscrito, que era la lengua de la zona, que aún está vigente y que es una de las más antiguas de la historia), por lo que por extensión, se llamó a este país “India”, en realidad los indios, en especial los hindús más ortodoxos conocen a su país con el nombre de Bharát, en honor del Dios Bharata, uno de los progenitores de la humanidad.

Más tarde pasaron por allí los Portugueses, y después los ingleses, estos para quedarse y hacerse, como siempre, los dueños del lugar. Se mantuvieron allí durante más de 200 años, hasta que en 1947, la India consiguió su independencia y se convirtió en la mayor democracia del mundo, aunque no quizás en la democracia más demócrata. Fue, “uno de los personajes más famosos de la historia”, Mohandas Gandhi, el principal artífice de que la ansiada independencia tuviera lugar, procesando posiblemente la única guerra digna de ser alabada, la guerra pacifica y la libre manifestación de las ideas.

Se produjo, derivado de esta independencia, el tan mencionado conflicto bélico entre las regiones noroccidentales de la India y Pakistán, que antes de la independencia formaba parte del territorio indio, pero que debido a sucesivos ataques entre musulmanes e hindúes terminó escindiéndose a pesar de los esfuerzos de Gandhi por evitarlo, llegando incluso a costarle la vida a manos de un integrista hindú que no podía soportar que la máxima representación de la India apoyase también a los musulmanes. Pero ¿qué importancia puede tener la ideología o la procedencia cuando se lucha por la igualdad y la libertad?

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás.”(Gandhi)
(Si era verdad lo que Gandhi representaba y decía, y no era sólo puro marketing, que tío era la ostia…).

Sin embargo hay que señalar que en la India, y esto es algo que llama bastante la atención, se profesan multitud de religiones que conviven en armonía: hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, sijs, zoroastristas, judíos, etc.… aunque siempre hay radicales dispuestos a empañar la buena concordia.






















Nuestro viaje comenzó un 28 de marzo del año 2009, habiendo yo cumplido mis 29 primaveras, y se centró en un área que se extiende unos 1000km de norte a sur y unos 500km de este a oeste. Puede no parecer mucho, ya que contábamos con 15 días para recorrerla, pero es que en la India todo pasa tan despacio…. Las distancias pueden multiplicarse por tres, e incluso por cinco si el día así lo requiere.
Toda esta área que antes comentaba, se compone de tres grandes regiones:

UTTAR PRADESH, es el estado más poblado del mundo, con más de 200 millones de habitantes, ante nuestros ojos podría verse casi como un almacén de personas. Si fuese un país en sí mismo, sólo China, EEUU, Indonesia y la propia India lo superarían en número de habitantes. Es además uno de los estados más pobres y menos industrializados de la India, aunque también es donde con mayor arraigo permanecen estancadas las más antiguas tradiciones y costumbres, incluido el hinduismo



(Old Delhi. Un paseo por la ciudad vieja)


(Agra. Foto Cedida por Cecilia, ya la conocereis)

(Agra. El famoso Taj Mahal, visto desde otra perspectiva.Foto cedida por Javi, ya lo conocereis también)

(Varanasi. Barcas en el rio Ganges)


(Varanasi. También hubo momentos de lujo. Foto cedida por Clara. Ya la presentaré)


(Varanasi. Rito al anochecer a la orilla del rio. Foto Clara)

(Varanasi. Simplemente otro mundo)

(Varanasi. Sin Palabras. Foto Cecilia)


Otra zona por la que anduvimos es el famoso RAJASTHÁN, que a medida que te introduces en él se va convirtiendo paulatinamente en una zona más y más árida, hasta llegar a transformarse en el desierto de Thar, en la frontera con Pakistán. Sorprende en esta zona encontrarte con gente caminando por la carretera, bajo el acuciante sol, con un calor asfixiante y entre el polvo de la cuneta, o personas simplemente sentadas en los bordes de la carretera, en la típica posición india, esto es de cuclillas y contemplativos, en medio de ninguna parte. Mi curiosidad aquí me mataba: “¿pero qué cojones harán esos tipos ahí sentados?, ¿de qué va su vida?, ¿dónde y cómo viven?, por Dios que alguien me lo explique”. Creo que eso mismo deben de pensar ellos viendo los automóviles pasar: “¿pero dónde van estos locos, todo el rato de allá para acá?, ¿pero qué tendrán que hacer? Que desconcierto por Dios”.

Y es que aquí todo pasa muy despacio, es como la cola para renovar el carnet, el tiempo pasa lento, lento, lento. La concepción de la vida que tiene la gente es muy distinta a la nuestra, su día a día, en la mayoría de los casos, no está tan estructurado como el nuestro, y eso de trabajar, bueno, lo primero es vivir ¿no?, es difícil de explicar, hay que verlo desde su perspectiva, hay gente que jamás se ha movido de su aldea, es más, ni siquiera ha tenido nunca la necesidad de hacerlo, o de tener una gran casa, o un buen coche, para muchos la vida no es más que levantarte por la mañana, pasar el día y de vuelta a la cama. (Esto no es en absoluto una crítica, y por supuesto no todo el mundo en la India es así, como antes comentamos son muchos millones de personas). En la India todo el mundo está siempre relajado y tranquilo, no tengo ni idea, ya me gustaría saberlo, que es lo que pasa por sus cabezas, pero ante el alboroto que reina por todos sitios, la gente, en contraposición, permanece siempre serena y relajada, no se escuchan gritos ni a nadie quejándose por un atasco o ante un mostrador.

(Carretera hacia Jaipur. Hacía bastante calor)

(Jaipur. El fuerte Ambar)


(Pushkar. Subiendo al templo al amanecer)

(Pushkar. La sombra de Sevilla es alargada)


(Pushkar. Frente al templo de Brahma, mi Dios preferido. Foto Javi)


(Aldea cercana a Pushcar. Como hace siglos)

Por último, y buscando un poco de paz y sosiego, decidimos ir a las montañas, una zona llamada UTTARAKHAND, uno de los lugares más sagrados de la India a las faldas del Himalaya, donde nacen ríos tan importantes como el Ganges y el Yamuna, ríos espirituales en los que se desarrolla gran parte de la actividad de la sociedad India, donde lavan la ropa, se bañan, y en el ritual sagrado llegan incluso a beber su agua. Mencionar de paso que el Ganges es uno de los ríos más contaminados del mundo, se me ponen los pelos de punta cuando veo a esta gente dar esos tragos tan sustanciosos de agua color marrón oxido.

Esta es una zona bastante turística, yo la llamo el Benidorm de la India, nada que ver con el caos y el agobio al que estábamos acostumbrados en los días anteriores. Aquí se alojan multitud de templos, los ashram, donde monjes, para mí que algunos de dudosa espiritualidad, se empeñan en aleccionar a sus pupilos, que vienen de todas partes del mundo, en el arte de la meditación y el culto al cuerpo. Aquí puedes bañarte, comer sin riesgo de tener una cagalera de infarto y disfrutar de paseos por estupendos parajes sin que todo el mundo esté acosándote ininterrumpidamente.

(Haridwar. Nacimiento del Ganges, estatua del Siva)


(Haridwar. Ritual del río)


(Rishikesh. Un baño en la montaña)

(Rishikesh. Un paseo matutino. Foto Javi)

Sin embargo, no todo fue desconcierto e incomprensión en nuestro viaje, nos tranquilizamos al encontrar por fin a la vaca que ríe, tantos años perdida la pobre, aunque la verdad es que le faltaba un poco de pienso, mírala que maja.

(Muuuuuu!!!!)


PD: He tardado un poco en publicar el segundo POST, pero es que no tengo maldito el tiempo, y el poco que tengo lo gasto en fiestas, y es que uno no cambia nunca. Bueno, aquí está, más vale tarde que nunca, pronto vendrán más. Espero que al menos os haya entretenido. Besos